Lunares

La mayoría de los lunares son benignos o no cancerosos. Existen lunares que se transforman en malignos cuando éstos presentan algunos cambios, tales como crecimiento desmedido, cambios de coloración a más oscuro o a más claro, cuando producen picazón, sangrado, ardor o dolor.

La mayoría de los lunares cancerosos son tratables y se pueden curar siempre y cuando reciban un tratamiento inmediato.

Los lunares benignos pueden ser eliminados por fines estéticos, sea por su tamaño, forma, ubicación o por crecimiento de pelos. La única manera de no tener pelos en un lunar, es eliminando el lunar en su totalidad.

El proceso de eliminar un lunar es sencillo y generalmente requiere de una hora en una consulta médica regular.

La costumbre médica habitual es mandar a examinar todos los tejidos que se extirpen, sean benignos y por supuesto los malignos.

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